¿Por qué hablar de TICs y DDAs en Educación?

Aguila

Eduardo Águila de Ramón (Director Creatividad e Innovación U. Finis Terrae).- La educación superior, desde el siglo pasado, se ha apoyado en un modelo de enseñanza basado en clases magistrales que entrega un profesor, en la toma de apuntes por parte de los estudiantes, y en la lectura y memorización de una serie de textos.

El asunto es que las instituciones educativas dejaron de ser el único canal a través del cual nos conectamos con el conocimiento, el aprendizaje y la información, la palabra profesor y los textos escritos ya no son los soportes únicos y exclusivos asociados a la comunicación educacional, motivo por el cual las nuevas metodologías cómo las DDAs – Dinámicas Didácticas Activas (Aguila – Garay, 2016) y las TICs juegan un rol fundamental complementario, donde la sala de clases, los profesores y las instituciones educativas no son los únicos depositarios del conocimiento, el cual se produce también en la casa, las calles, los trabajos y también en los ambientes virtuales; la digitalización de la información ha cambiado el soporte fundamental del saber y el conocimiento, a su vez los hábitos y costumbres en relación a la educación y la comunicación, así como también, nuestras formas de pensar.

En este sentido, las nuevas tecnologías han desmaterializado, deslocalizado y globalizado la información; pasando de una cultura basada en el átomo a una cultura basada en el bit. Hemos entrado en una nueva dimensión en cuanto a estrategias de enseñanza, es lo que plantea Ciurleo, E. (2013), donde la tecnología está cambiando la relación alumno-docente y es posible que debamos dejar atrás antiguas formas de enseñanza para dar lugar a una comprensión directa de conocimientos. La innovación en estrategias de enseñanza es tal vez la llave para lograr un verdadero aprendizaje significativo, donde la tecnología se vuelve un arma de doble filo, conectándonos y desconectándonos al mismo tiempo, así como la información hoy es abierta, en muchos casos el docente no tiene la última palabra, ya que la información que los estudiantes se llevan de las clases es información que después buscan en Internet donde la encuentran multiplicada, así como también a través de las redes sociales los alumnos pueden adquirir sus apuntes, hacer consultas o comentar lo buena que estuvo la clase, pueden mostrar un ejemplo encontrado en el momento, realizando así una comprensión más rápida, activa y divertida de conocimientos por medio de la experimentación, de la búsqueda, de la curiosidad que es en definitiva, lo que nos mantiene inspirados, es lo señalado por Ciurleo, E.

Ya hace varios años, en 2008 la UNESCO publicó los Estándares de Competencias en TICs para Docentes, que ofrecen orientaciones para el diseño de programas de formación para profesores, como también para la capacitación tecnológica de los estudiantes, en el documento se declara: Para vivir, aprender y trabajar con éxito en una sociedad cada vez más compleja, rica en información y basada en el conocimiento, los estudiantes y los docentes deben utilizar la tecnología digital con eficacia, además señala al docente como la persona que desempeña el papel más importante en la tarea de ayudar a los estudiantes a adquirir capacidades asociadas al uso de la tecnología, por lo que resulta fundamental que todos los docentes estén preparados para ofrecer esas oportunidades a sus estudiantes. (UNESCO, 2008). Incorporar TICs en las aulas de manera efectiva, hoy representa una necesidad y al mismo tiempo un gran desafío. Salinas citado por Propezzi (2013) plantea que la enseñanza apoyada en las TICs trae consigo nuevas concepciones del proceso de enseñanza-aprendizaje, donde se acentúa la participación activa del estudiante en el proceso de aprendizaje, la preparación de los jóvenes para asumir responsabilidades en un mundo rápido y constante cambio; la flexibilidad de los alumnos para entrar en un mundo laboral que demandará formación a lo largo de toda la vida; y las competencias necesarias para este proceso de aprendizaje continuo. Superar las posturas docentes tecnofóbica y tecnófila descritas por Propezzi (2013) es “la condición necesaria para pensar en un proyecto educativo que remita a la buena enseñanza, esto es, enseñar lo que vale la pena que las alumnas y alumnos aprendan, en propuestas en las que se logra trascender la tecnología utilizada. En un estudio respecto a la redes sociales en internet como espacio para la formación del profesorado, Area (2008) es enfático al expresar que “los docentes se han convertido en un grupo social sensible a la necesidad de utilizar Internet no solo como un instrumento de ocio o de comunicación personal, sino también como una herramienta educativa y de uso profesional” motivo por el cual, se gestan las condiciones idóneas para que se generen redes o comunidades virtuales de docentes, que hace una década atrás eran inexistentes y hoy son parte del paisaje de internet.

Todos nosotros a diario somos usuarios de diversos recursos y herramientas, al mismo tiempo nos auto-capacitamos para sacarles el máximo provecho, elegimos cuáles son idóneos para el tipo de estudiantes que tendremos e ideamos maneras de incorporarlos a la clase, de esta manera vamos adaptando e iterando el uso de las herramientas en el aula. Existe algo que los docentes no debieramos olvidar:

“Para Educar hay que Hacer, y para Hacer hay que Estar” y estar con la TICs hoy es fundamental para el día a día de nuestros estudiantes; ellos y nosotros estamos viviendo en otra realidad, instalados en plena era digital, sobrellevando la cuarta revolución industrial, y nadie nos contó, nos tocó. (Eduardo Águila De Ramón).

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