La reforma a la educación superior como una oportunidad.

Navarro

(Dr. Iván Navarro A, Presidente AEQUALIS).- La Educación Superior chilena (ES), desde 1980 a la fecha, ha experimentado cambios notables en su estructura institucional, en sus mecanismos de mejoramiento de la calidad y, especialmente, en su cobertura y financiamiento.

La voluntad política y la capacidad técnica para adecuar la misión y objetivos de la ES a las necesidades del desarrollo del país han constituido un camino difícil,  y los avances han debido sortear muchas dificultades y desencuentros que han relativizado sus éxitos reales.

Hoy tenemos una nueva Ley de Educación Superior aprobada por nuestra legislación, que debe implementarse de la forma y en los tiempos que ésta establece. Ojalá ello ocurra en la  forma más consensuada y eficiente que sea posible, sin poner en riesgo la oportunidad que todos tenemos de mejorar la institucionalidad, los mecanismos de aseguramiento de la calidad y de financiamiento de la ES que en ella se ofrecen, independientemente de la discusión que la acompañó en todo el proceso de su formulación, en su trámite legislativo y hasta su promulgación. Muchas de esas discrepancias no se resolvieron, por los tiempos limitados para la discusión política y también académica del entonces proyecto de ley. Sin embargo ello no es posible de remediar y lo que corresponde hoy, con el marco legal del que disponemos, es colaborar porque la reforma se ponga en marcha y acompañar el proceso de aplicación de esta ley por el bien del país.

Hechas estas consideraciones, es necesario contribuir a la implementación de la Ley de Educación Superior entendiéndolo como una  oportunidad, porque el éxito que tenga su implementación, ya no dependerá solo de los que la presentaron y defendieron, o de quiénes impugnaron muchos de sus fundamentos y disposiciones, sino de todos: dependerá del Gobierno que tiene la responsabilidad de implementarla y un cronograma al cuál ceñirse; dependerá del Congreso, que deberá ayudar a generar las condiciones reales de implementación de la ley, que ciertamente van a ir cambiando de acuerdo a su avance y a la emergencia de condiciones previstas e imprevistas que precisarán de diálogo y voluntad política; dependerá de las 90 Instituciones de Educación Superior que hoy son acreditables, en orden a preparar sus propias misiones, su estructura institucional y financiera,  la consistencia de sus programas y recursos de enseñanza; dependerá de los estudiantes de ES que contribuyan con su participación y  seguimiento evaluativo de los cambios y dependerá de organizaciones académicas que, como el Foro Aequalis, contribuyan técnicamente con propuestas  y actividades que promuevan la participación de expertos y generen espacios de colaboración  y debate de los avances en la implementación de la ley.

Sabemos que habrá altos grados de dificultad para la aplicación de algunas medidas contempladas en la ley como los nuevos mecanismos de ingreso a Instituciones de Educación Superior, los cambios al marco regulatorio de la ES y su correspondencia con las exigencias de autonomía, la instalación de la nueva estructura de la CNA, la nueva acreditación integral, la reformulación de criterios y estándares de calidad, la regulación y aplicación del financiamiento. Todos estos son temas de alto voltaje, que requerirán de mucha voluntad política en el Parlamento, de mucha eficacia del gobierno y de mucho análisis y toma de decisiones en las IES, que en su conjunto deben confluir en que el país cuente con el mejor sistema de Educación Superior posible, con un medio eficaz para un desarrollo más integral y oportuno.

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