Las grandes brechas de la educación

Polloni

(Claudio Polloni, Jefe Programas Territoriales RM Norte, Fundación Súmate del Hogar de Cristo).- A través de mi experiencia a cargo del programa “Súmate a tu oportunidad” que realizamos en la fundación, en la que nuestros alumnos más vulnerables, que han logrado terminar su enseñanza media superando grandes obstáculos y retraso en su trayectoria escolar, logran avanzar a la educación superior, he constatado importantes brechas que deben enfrentar.

No sólo ellos sino muchos estudiantes egresados de enseñanza media, y que tiene que ver con el proceso de maduración. Nosotros estamos privilegiando ya en cuarto medio los talleres de orientación vocacional, técnicas de estudio y expresión oral, porque se pasan 12 años o más en un marco muy rígido y después llegan a lo que yo llamo “Woodstock”, donde pueden fumar, asistir o no a clases y nadie les dice nada. Ya sea que entren a un instituto de formación técnica o a la universidad, el cambio es brutal.

Pero lo más grave tiene que ver con sus conocimientos: entienden casi la mitad o nada, como si los profesores les hablaran en chino mandarín. La desconexión entre la educación media y la superior es total. Los institutos de educación técnica, a raíz de la gratuidad y de la cifra que señala que el 60% de los  estudiantes desertan de la carrera que eligieron en el primer semestre (Mineduc), han dado algunos pasos para contrarrestar esto: instalaron los Propedéuticos o la Semana Cero, pero claramente son medidas insuficientes.

A mi juicio, durante el primer semestre de admisión, los institutos deberían desarrollar algo parecido a los bachilleratos que ofrecen algunas universidades. De esa manera, los alumnos podrían obtener un piso mínimo y común de conocimientos que les ayude a nivelarse en matemática, lenguaje y expresión oral, las herramientas básicas que les servirán para su vida laboral. También debería considerarse implementar un plan dual en el que puedan trabajar y estudiar al mismo tiempo. Para mí, es la mezcla perfecta, porque aterrizan a la realidad laboral y le ponen nombre a lo que están haciendo.

A menudo, al realizar la práctica profesional recién ahí los jóvenes se enfrentan a otra gran brecha en su educación: los conocimientos adquiridos no se ajustan a lo que en realidad demanda el trabajo. Hay carreras como Mecánica en la que se aprende a armar y desarmar motores y eso es justo lo que van a necesitar después, pero en carreras más administrativas, la desconexión entre la teoría y la práctica es abismal.

Hay experiencias de colegios en España e Italia, por ejemplo, que tienen educación dual en enseñanza media. Todos en tercero medio realizan un semestre laboral. Los currículums entre los colegios y los institutos técnico profesionales están súper alineados. En Venezuela, por ejemplo, los alumnos elaboran un plan de orientación vocacional durante toda su enseñanza media, y éste debe ser aprobado y validado por el colegio al momento que egresan. De esa forma se aseguran de que sigan carreras y las terminen. Qué gran diferencia con Chile donde la mayoría sale de cuarto medio sin saber qué estudiar.

La guinda de la torta la pone el hecho de que al terminar una carrera técnica, los egresados no pueden convalidar sus estudios en la universidad si desean seguir estudiando. Sólo algunas entidades tienen convenios, pero debería ser universal y posible para todos. ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?

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