Presidenta de Aequalis interviene en Comisión de Educación de la Cámara de Diputados

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La presidenta del directorio del Foro Aequalis, María José Lemaitre, intervino en la sesión especial de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, citada con el objeto de continuar con el trámite de audiencias públicas para el estudio del proyecto de ley sobre Educación Superior.  

La académica planteó que había que “dejar atrás el pensamiento romántico de que las universidades son el centro del saber y de la investigación y eso es lo único que vale la pena. Es necesario dejar eso de lado y responder a las necesidades del Chile del mañana”.

La sesión, que se realizó en la sede de Santiago de la Cámara, fue presidida por su titular Alberto Robles y fueron invitados a exponer sus análisis y propuestas, además de Aequalis; Fernando Carvallo, director ejecutivo del centro de estudios de la FECH; Iván Navarro, director ejecutivo de la Corporación de Promoción Universitaria.

En su exposición María José Lemaitre analizó la institucionalidad y el aseguramiento de la calidad, en que su diagnóstico reveló la ausencia de una institucionalidad capaz de definir políticas de mediano o largo plazo; mecanismos ineficaces de control de conflictos de interés; carencia de mecanismos para asegurar umbrales de calidad, pasado el licenciamiento; conformación de CNA y su mecanismo de instalación favorece presiones corporativas; confusión entre el rol de políticas y decisiones de acreditación correspondiente a los miembros de la Comisión y el rol técnico que corresponde a la secretaría técnica; escasa consideración de la diversidad institucional; y énfasis en criterios asociados a universidades tradicionales.

Un segundo gran tema que abordó la presidenta de Aequalis fue la Subsecretaría y sus funciones en que reveló que el cúmulo y complejidad de funciones que abarca plantea exigencias sustanciales al número y calificaciones de su dotación de personal; alto riesgo de burocratización lo que la torna ineficaz; sus funciones interfieren con la capacidad de las instituciones de Estudio Superior para desarrollar sus propios proyectos lo que establece una cultura de la obediencia.

En tercer lugar analizó la Superintendencia, en que señaló la importancia de velar por una clara y definida delimitación de funciones entre superintendencia y consejo para la calidad, sin perjuicio de una buena coordinación entre ambos organismos.

Sobre el Consejo para la calidad afirmó que es necesario modificar su composición; sin embargo que todos los integrantes sean nombrados por el gobierno, contraviene normas internacionales y puede crear dudas sobre su independencia; añadió aquí que se mantiene y profundiza la confusión entre rol técnico (Secretaría) y político (Directorio) al asignar las tareas técnicas al Presidente.

Lemaitre señaló que la acreditación institucional integrada con la evaluación de carreras es una opción interesante. Sin embargo, evaluar al menos el 30% de carreras es inviable. Agregó que las disposiciones sobre acreditación condicional o no acreditación son poco realistas: se conduce inevitablemente al cierre de IES; la experiencia de las Universidades del Mar y Arcis muestra cómo no hay que hacer las cosas. Se exime a las IES estatales de las consecuencias de una acreditación condicional o no acreditación, sin medidas alternativas.

Añadió que no hay mecanismos para la promoción de la mejora continua y que ésta es una institucionalidad que habla de calidad, diversidad y mejora, pero enfatiza la supervisión, la homogenización y la sanción.

En las reflexiones finales, María José Lemaitre, afirmó que  falta un reconocimiento a la diversidad; que la educación superior no es para una élite sino que es una necesidad de supervivencia y desarrollo para la clase media emergente.

Reiteró que es absurdo pensar en universidades con modelo restrictivo en términos de investigación y aquí apuntó a que el proyecto en discusión es elitista y asocia complejidad con calidad.

Ello porque se deja ver que sería mejor la investigación que se publica a nivel internacional que aquella que se refiere a un problema regional puntual.

Hay universidades, dijo,  con mayor y menor complejidad pero eso no hace que unas sean mejores que otras. El aseguramiento de la calidad debería relacionarse con exigencias a las IES de que se hagan responsables de su calidad y si no lo hacen se les quita la acreditación.

La académica afirmó que “No creo en control de vacantes salvo en casos extremos (criminalística)(…)las instituciones deben ser responsables de auscultar el mercado(…)el sistema de acreditación de la calidad debe crear universidades capaces de autorregularse, con control interno de su gestión de calidad y ésta es una de las mejores cosas que incluye el proyecto ya que lo considera.

Señaló que el principal ajuste que se debe hace es dejar atrás ese pensamiento romántico de que las universidades son el centro del saber y de la investigación y que eso es lo único que vale la pena. Es necesario dejar eso de lado y responder a las necesidades del Chile del mañana.

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